TEXTOS DE AMOR INDOCUMENTADO DIEZ
ESPERAR EN LAS BARRICADAS
Ellos vendrán por nosotros
Por nuestros invisibles hijos
vendrán
Robarán como botín nuestras memorias
aunque son impalpables
nuestros holgados siglos palestinos
intentarán borrarlos
Ellos vendrán
por la invisible agua de nuestras montañas
suprimirán
la geometría de la ciudad
harán inexistente a la hierba
cortarán las alas de los pájaros
Sus golpes harán sordo al viento
estériles a las arañas
prohibirán
los colores de las mariposas
con sus garras arrancarán
las tectónicas gargantas
de nuestros corderos
No estarán a salvo
ni las espigas del alba
ni el pan de centeno
La pálida estrella de David
anegará con sales venenosas
el pan nuestro de casa día
no podremos liberarnos de todo mal
no alcanzarán los alfabetos para decir amen
sus agujas
detendrán nuestras agujas
su tiempo
corromperá todos los tiempos
en la noche más ancha
de nuestras noches anchas
Ellos vendrán
antes del tercer canto del gallo
cuando la traición se derrama
desde cualquier espada
desde cualquier evangelio
CANTO A LOS MILITANTES DE HAMAS
Soldado:
si tocas mi puerta
daré el último dátil que guardo
para calmar tu hambre
si pides agua en mi casa
daré
el poco de agua que tenga en mi nevera
si tienes miedo
te leeré poemas,
beberás conmigo vino
cantaré
las canciones más bellas de palestina
te hablaré
hasta que la muerte vea que estás despierto
Soldado
si vienes en paz
ordeñaré las cabras
haré con mis manos queso tierno
mi mujer amasará pan
estarás sentado con mis hijos en la mesa
Soldado
si llegaras en medio de una tormenta
con tu fusil en perfecto silencio
te daría mi ropa más nueva
mis sandalias de festejo
quemaría para ti
leños de cedro libanés
haría que el incienso derramará
sus mejores aromas para ti
Pero veo que no vienes a pedirme nada
no tocaste mi puerta
derribaste las paredes de mi casa
golpeaste hasta la muerte a mi mujer
disparaste a mis hijos
tiraste al fuego mis ropas
aplastaste con tu carro artillado mis cabras
te has robado mi tierra
has dejado a mi gente sin patria
es por eso soldado
que no puedo poner la otra mejilla
No está en mí
rendir Palestina
SÓLO SE VIO LA ESPALDA DE DIOS
Cuando afilaste tus dientes sobre la mañana
recién salía el sol
la vida en Gaza tenía un cauce
las cenizas no habían borrado la sonrisa
de tantos…
de todos
Cuando cruzaste la frágil línea que separaba
tu ganado y el ganado de ellos
la palma del dátil mecía
cien años de recuerdos
y silencios
Cuando encendiste con fósforo blanco
la brecha que alejaba tu casa de sus casas
enmudecieron las zarzas
sólo se vio la espalda de Dios
Cuando memorizaste
cada uno de los nombres
en la lista de los que habrías de llevar al abismo
saltaste sobre la alambrada que habías puesto
el día anterior
Cuando no esperaste ver la hierba reverdecer
en las afueras de la ciudad conquistada
sabías
que todo quedaba muerto en tus pisadas
Cuando no contuviste el aliento
ante la fría ráfaga de aire dormida
en la cama de la mujer que había enviudado
la noche antes de su muerte
Cuando caminaste entre nosotros
con el niño destrozado
en la cuenta de tus actos
y sin detener tu marcha seguiste vaciando de cunas
cada habitación de Gaza
Cuando condecoraron tu pecho
por el valor demostrado en la batalla
Cuando venías en el noticiario
en tu corcel de metálicos modos
y hablaban de ti
y decían que Israel se engrandecía con tu heroísmo
sólo atiné a pensar BESTIA DE SIÓN
en la inocencia
que se cobija en la muerte
SE PUEDE… PERO NO SE PUEDE
Se permite
amar en el futuro del verbo odio
pisar la grama
adjetivar los sustantivos
tocar las estatuas
verter sal en la ventana
no creer en duendes
no ser objetivo ni subjetivo
Se permiten las madrugadas
dormir sobre las alfombras
las medias tintas
los medios días
los medios nada
Se permiten los cabellos largos
las frases cortas
abrazar a las compañeras en clase
desear el café del prójimo
caminar con la antorcha encendida
aún cuando se moleste el sol
Se permite
jugar a la democracia
las malas palabras
entrar al congreso sin corbata
morir de hambre
usar pantalones en la piscina
tirar la puerta como terapia
enjaular una botella de vino
beberse los pajaritos
No te está permitido
tener patria
mucho menos
envejecer en Palestina