Democracia, Sociedad Civil y Poder Popular

CARLOS MANUEL CADENAS  abril 2010.

 

El hombre actúa sobre la sociedad y crea cultura, como resultado de su acción se convierte en sujeto de transformación global, además de ser, el gran modelador que va dejando a su paso huellas que impactan el devenir de la historia.

Desde que organizó el mundo en sociedades y dividió la sociedad en clases, su experiencia lo condujo a inventar  el Estado,  con ello una variada forma de relacionarse, de procurar modelos de gobierno que cumplan con sus necesidades. Civilización tras civilización comprueban el ascenso: desde las primitivas formas del autoritarismo a las más variadas posturas de la democracia.

La democracia como problema fue y es  una de las banderas ideológicas del capitalismo, también, una demanda permanente del pueblo y de sus luchas. El problema surge a partir de la interrogante ¿en qué consiste la diferencia entre la democracia alentada por el sistema capitalista (la representativa) y la democracia demandada por las fuerzas populares (la participativa)?.

 

De la misma manera la disyuntiva entre sociedad civil y sociedad política, de ahí, de esa contradicción se establece la concepción de dependencia y desarrollo en lo atinente a la constitución de gobierno. Lo privado y lo público como espacios de y para la reproducción del sistema o como despliegue de esfuerzos emancipatorios.

 

El poder popular asumido como contrahegemonía colectiva, enrostra la manifestación de ese otro poder que mantiene el establecimiento cultural capitalista. Reflexionar estos aspectos a la luz de la teoría crítica, ponerlos como contradicciones antagónicas e irreconciliables,  va a permitir comprender el periodo de transición que se adelanta en Venezuela, adicionalmente, discutir la profundidad de las contradicciones entre capitalismo y socialismo de las comunas, coadyuva a  despejar las antinomias planteadas.

Una fórmula engañosa:

DEMO (PUEBLO -¿CUÁL PUEBLO?) ­­+ CRACIA (GOBIERNO- ¿QUÉ GOBIERNO?) = DEMOCRACIA

Aclaremos la formulita, en Grecia Pericles (Atenas, h. 495 a.C.-id., 429 a.C.) afirma:

Disfrutamos de un régimen político que no imita las leyes de los vecinos; más que imitadores de otros, en efecto, nosotros mismos servimos de modelo para algunos. En cuanto al nombre, puesto que la administración se ejerce en favor de la mayoría, y no de unos pocos, a este régimen se lo ha llamado democracia; respecto a las leyes, todos gozan de iguales derechos en la defensa de sus intereses particulares; en lo relativo a los honores, cualquiera que se distinga en algún aspecto puede acceder a los cargos públicos, pues se lo elige más por sus méritos que por su categoría social; y tampoco al que es pobre, por su parte, su oscura posición le impide prestar sus servicios a la patria, si es que tiene la posibilidad de hacerlo.

Cuando los atenienses inventaron la palabra democracia no lo hicieron pensando en todos los habitantes de Atenas, maduraron esa idea a la luz del grupo social denominado los ciudadanos. Destacamos que los ciudadanos atenienses estaban conformados por los hombres libres, es decir, sólo se consideraban ciudadanos los hijos varones de padre y madre ateniense sin importar la posición en la estructura clasista relativa a los bienes, por tanto, quedaban segregados de la vida pública: las mujeres, los esclavos y los extranjeros, sobre quienes pesaba prohibición expresa de participar en la vida pública. Ahora  bien, la ciudad Estado Atenas tenía para la época aproximadamente 200 mil habitantes, de ellos solo 38 mil  eran ciudadanos, lo que nos indica que más de tres cuartas partes de los atenienses no hacían parte del DEMO en consecuencia no podían ejercitar la CRACIA.

Con respecto a la amplitud de la palabra ciudadano del DEMOS, Aristóteles (Estagira, 384-Calcis, 322 a.J.C.) confirma:

La naturaleza ha fijado, por consiguiente, la condición especial de la mujer y la del esclavo. La naturaleza no es mezquina como nuestros artistas, y nada de lo que hace se parece a los cuchillos de Delfos fabricados por aquéllos. En la naturaleza un ser no tiene más que un solo destino, porque los instrumentos son más perfectos cuando sirven, no para muchos usos, sino para uno solo. Entre los bárbaros, la mujer y el esclavo están en una misma línea, y la razón es muy clara; la naturaleza no ha creado entre ellos un ser destinado a mandar, y realmente no cabe entre los mismos otra unión que la de esclavo con esclava.

 

La palabra democracia llega desde Grecia trasvasada en esa suerte de representatividad natural que ellos aducen al Estado, que legalizan en las relaciones sociales de desigualdad, que en labios de Aristóteles, es una propiedad de lo que denominó el ser natural-social, pero que sin embargo, se presenta, en eses momento histórico, como la forma de ampliar los derechos civiles ante las tiranías y las oligarquías.

Esta consideración trasciende al mundo Griego (recordemos que es en el siglo veinte que las mujeres se hacen, después de innumerables luchas, del derecho civil de elegir y ser elegidas. En la historia patria, es en el siglo veinte, cuando a los varones hombres sin gran renta, les es otorgado el derecho a ejercitar el voto, de igual forma, a la mujer) las podemos agrupar en dos grandes modelos de democracia: la representativa y la participativa. Observemos una caracterización simple:

 

 

Modelo de democracia

Caracterización

Democracia representativa

Concibe la soberanía como el acto unidireccional de votar eligiendo en base a la representación propuesta por agrupaciones partidarias o iniciativas privadas.

Los electos son representantes que se convierten en decisores.

Los ciudadanos tienen igualdad ante la ley, cada uno posee las mismas oportunidades de acuerdo a la ficción de igualdad que se asume en un Estado de derecho.

La libertad se produce como un bien otorgado por los grupos hegemónicos, su ejercicio es individual, su aplicación se limita a los preceptos legales, acordados por los representantes.

La elite dominante fija el alcance de la representatividad e incauta el poder de decidir a las mayorías.

La sociedad civil

Democracia participativa

Concibe la soberanía como el acción política colectiva, multidireccional, no restringida exclusivamente al voto, se elige desde la base, sin menoscabo a los planteamientos propuestos por agrupaciones partidarias o iniciativas individuales.

Los electos son voceros que no deciden, pues el poder de decidir reposa en la voluntad soberana de la mayoría.

Los ciudadanos tienen igualdad social y ante la ley, cada uno posee las mismas oportunidades pues tiene garantizado el derecho de tener igualdad de condiciones, la igualdad se asume desde el Estado de justicia, bien vivir y derecho.

La libertad es una voluntad construida por los ciudadanos asociados de acuerdo a las necesidades derivadas del ejercicio  individual y comunal del derecho, su aplicación se extiende más allá de lo legal, pues es un acuerdo entre iguales, que comprenden .que son seres constructores de relaciones de poder.

No hay elite dominante, el colectivo, mediante su acción, fija el alcance de la participación, auto-regulándose y auto-controlándose, el poder de decidir descansa en las mayorías.

 

Sociedad civil: más allá del Estado

Al observar con detenimiento los modelos democráticos que asume la sociedad para establecer las formas de gobierno, necesariamente tenemos que revisar un concepto fundacional: EL ESTADO. Al igual que con el tema de democracia, una variedad de matices sirven para responder a la interrogante, para efectos de la construcción de un discurso emancipatorio, vamos a partir de la definición que ubica al Estado no como un árbitro neutral pues es un aparato de dominación de clases, donde se expresa la hegemonía del grupo social que es dueño de los medios de producción, adicionalmente, el Estado controla la violencia, por tanto, no es una organización que está por sobre el bien y el mal de lo social, dado que es la manifestación orgánica del poder del grupo dominante, en este sentido su finalidad es regular la vida de los hombres, de las comunidades, imponiendo formas de convivencia establecidas mediante la  ideología. Es a través del Estado como son fijados los objetivos del grupo dominante y se orquestan los consensos que permiten el mantenimiento de la organización de la sociedad, cuya entidad significativa se debe presentar como una suerte de necesidad natural, aunado a ello, la posibilidad de su transformación debe ser vista como imposible.

El todo social es el campo donde se manifiesta concretamente el Estado, de ahí que ante el Estado los ciudadanos se organizan en dependencia (sociedad política) o en entidades autónomas (sociedad civil).

 El Estado en Marx no es el momento subordinante de la Sociedad Civil sino que esta es el momento subordinante de aquel, y así el Estado pasa a ser su prisionero. Es prisionero de una clase social que utiliza el aparato estatal para ejercer la dominación sobre el resto de la sociedad exaltando premisas que se llaman a sí misma universales pero que en realidad pertenecen a intereses particulares.

 

En la misma dirección Antonio Gramsci señala que  la Sociedad Civil es pluralista, multiforme, allí en su seno se producen permanentes choques internos por la hegemonía y la contra-hegemonía, ella misma elabora su propia ideología y la propaga… La Sociedad Civil, busca construirse como otro poder y hacerse con el gobierno desde abajo, para establecer un equilibrio de fuerzas entre gobierno y sociedad, de manera que gobierno y estado, representen y gobiernen de acuerdo a los intereses de todas las clases sociales y no de una sola.

Pero no todas las organizaciones de la sociedad civil cumplen con su definición, tomemos un ejemplo de la Venezuela actual,  el caso de SUMATE, esta agrupación es financiada por el gobierno estadunidense, por lo tanto, es de la sociedad política, sin embargo, para los mecanismos de publicidad cartelizados en la internacional de la derecha mediática, representa a   la sociedad civil, de ahí que no son parte de la construcción del contrapoder que nace como poder popular.

Acercándonos a una visión del poder popular

El desarrollo de la soberanía como contra-hegemonía es ejercicio del poder y el conocimiento de  ese poder, la lucha por construir dicha soberanía pasa por generar los poderes colectivos del pueblo. En este sentido, la transferencia de las funciones de planificación,  toma de decisiones, ejecución y control, organización son formas de participación que permiten empoderarse al pueblo de los espacios del poder. Por lo tanto, el Poder Popular se ejerce y expresa legítimamente a través de todos los medios organizados de participación ciudadana y protagonismo político; su ejercicio es directo e intransferible.

 

Mazzéo lo conceptúa en estos términos:

El poder popular es el proceso a través del cual los lugares de vida (de trabajo, de estudio, de recreación, etc.) de las clases subalternas se transmutan en célula constituyente de un poder social alternativo y liberador que les permite ganar posiciones y modificar la disposición del poder y las relaciones de fuerza y, claro está, avanzar en la consolidación de un campo contrahegemónico. Se trata de espacios de anticipación social y política, donde habita lo real posible (el poder popular consuma una transformación y a la vez posibilita la apertura a nuevas transformaciones), espacios cuyos modos se contraponen a los ejes principales de la política burguesa, tanto en sus versiones de derecha como en las "progresistas": la administración de lo dado y la gestión sin fondo utópico. El poder popular es también asumir el potencial liberador de la propia fuerza. El poder popular es la potencia latente de las clases subalternas. El poder popular es praxis, por lo tanto, exige adhesiones práxicas

 

La construcción de un nuevo modelo civilizatorio, que humanice al ser gregario y lo convierta en ser para sí  comprometido con el colectivo, pasa necesariamente por generar espacios de encuentro en una forma de gobierno que haga partícipe al ciudadano en el control del poder, este modelo de gobierno es la democracia participativa. Ella emana de la organización de una sociedad civil autentica que se conforma en poder popular.

 BIBLIOGRAFÍA

 

MAS SALVADOR. Tres discursos de Pericles, Anales del seminario de metafísica,2001, revistas.ucm.es

ARISTÓTELES: La Política. Ediciones universales. Bogotá. 1992.

GRAMSCI ANTONIO: Cuadernos de la Cárcel. Siglo XXI Editores. México. 1986

ACHA OMAR, DRI, CAMPIONE y OTROS: Reflexiones sobre el poder popular. Editorial el Colectivo, Colección Realismo y Utopía. Buenos Aires. 2007.

 

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