En torno a la educación

 

 CARLOS MANUEL CADENAS  2009

En torno a la educación

 

“Creemos en una escuela que despierte los sueños de nuestra juventud,

que cultive la solidaridad, la esperanza y el deseo de aprender,

enseñar y transformar el mundo”.

Sin Tierra Brasil

 

Ya la inocencia dejó de ser la virgen boba que marchaba con los ojos puestos en su sombra, no hay ángeles suficientes ni demonios resistentes a prueba de bombillas eléctricas, atrás quedó la oscurana y su alteridad, la luz, ambas en un combate sempiterno, irresoluto, de un grosor intrascendente. La realidad desborda con sus pasiones el sólo mundo de los objetos, ahora el sujeto en crisis se atreve a tomar los atajos hacía sí mismo, a buscar desde lo simple la forma compleja que lo funda, que lo fundamenta. Al abandonar la inocencia  podemos ver que los embrujadores del tiempo y el espacio clavaron sus redes en la puerta de la caverna, la hoguera se hizo cuerpo en las ideas, los reflejos anidaron en la conciencia, sin embargo, pese a la ideología de la dominación, a  la educación encarceladora, pese a las trampas, se fijan los encuentros, se abren las alacenas del viento,  se alimentan los espíritus libres, las manos construyen…  aparece el hombre humano.

 

1.1  Dime cómo concibes el mundo y te diré qué piensas de la educación

Antes de las clases sociales

En los inicios del tiempo humano, sostiene Jean-Jacques Rousseau, el hombre no había inventado la propiedad privada sobre el espacio, todo era de todos, la necesidad, el agua y el aire, cada palmo de riqueza era un bien común, no acumulaban bienes terrenales pues sus pequeñas comunidades, generalmente nómadas, se proveían de casi todos los recursos en el almacén de la MAMAPACHA, ésta generosamente regalaba sin pausa y sin protesta. Se nacía sin las ataduras de lo mío y lo tuyo.

Producción, distribución y consumo eran una totalidad colectiva e inmediata, espontánea y cotidiana, no había intención de acumulación originaria alguna. Desde luego, los instrumentos de trabajo poseían una precariedad propia de un estadio de desarrollo inicial, lo que impedía por condiciones objetivas el excedente de producción. Ello marca la educación desde su nacimiento como acción colectiva, contextual, necesaria, cercana,  pertinente, coherente con el ser y su hacer, práctica en la construcción del conocimiento, orientada al trabajo libre y al fortalecimiento de los lazos familiares y comunitarios, pero además, preservadora de la memoria y de la identidad, mecanismo imprescindible para mantener la cohesión comunal del grupo.    

Cabe apuntar que el maestro era una entidad colectiva, ningún sujeto en especial se aducía el papel de educador, de sumo sabedor; el ambiente humano se encargaba de instrumentar la instrucción y la formación de los seres en base a lo existente creado e increado.

Pues bien, gracias a una  espontánea asi­milación de su entorno, el niño se iba apropiando poco a poco de de los modelos reverenciados por el grupo. La cotidiana convivencia con el adulto le introducía en las creencias y las prácticas que su medio social tenía por me­jores. Desde las espaldas de la madre, colgado dentro de un saco, asistía y se entremezclaba a la vida de la comunidad, ajustándose a su ritmo y a su norma, y como la madre marchaba sin cesar de un lado para otro, el niño adquiría su primera educación sin que nadie lo dirigiera expresamente. Más adelante, los adultos explicaban a los niños, cuan­do las ocasiones lo exigían, cómo debían conducirse en determinadas circunstancias. En el lenguaje de hoy, diríamos que en las comunidades pri­mitivas la enseñanza era para la vida por medio de la vida.

El principal ideal que aprendía el niño en la comunidad originaria era el que no había nada más importante que la sobrevivencia de la propia comunidad, ella estaba por encima del individuo, toda realización debería respetar el principio colectivo de bienestar comunal.

 

1.2 En eso alguien dijo: esto es mío.

El surgimiento de la sociedad de clases probablemente tuvo su origen en el escaso rendimiento del trabajo humano que ya no pudo proveer de elementos materiales para la subsistencia a toda la comuna y por otro lado a la sustitución de la propiedad común por la propiedad privada, aparejado a esto en la comunidad primitiva una rudimentaria división del trabajo distribuyó precozmente las tareas de acuerdo con el sexo y con la edad. Pero no quedaron ahí las diferencias. La distribución de los pro­ductos, la administración de la justicia, la dirección de la guerra, la inspección del régimen de riego, entre otros, exigieron poco a poco ciertas formas de trabajo social algo diferentes del trabajo propiamente material. Con las rudimentarias técnicas de entonces era éste de tal modo agotador que el individuo que se dedicaba al cultivo de la tierra, no podía desempeñar al mismo tiempo ninguna de las otras funciones que exigía la vida de la comunidad.

La aparición pues, de un grupo de individuos liberados del tra­bajo material era una consecuencia inevitable de la ínfima productividad de la fuerza humana de trabajo, adicionalmente con el advenimiento de la propiedad privada se empezaron a generar los excedentes de producción, la dirección del trabajo se separa del trabajo mismo; las fuerzas mentales de las fuerzas físicas, el sometimiento de un grupo social produjo una nueva cultura, esta vez ya no colectiva, ya no espontánea. Relaciones de dominación económica y cultural, incautación de la voluntad colectiva de vivir en comunas nacieron de brazos de la sociedad de clases, pero ello no sería posible si los que se erigieron en amor no aseguraban que las generaciones venideras creyeran que la única forma de existir era la sociedad esclavista.

Dios y todo el mundo mítico fueron puestos al servicio de la dominación, para esto era necesaria una educación que no sólo sirviera para mantener el sistema de cosas existente, sino que además produjera el conjunto de ficciones sobre el cual se edifica la conciencia adocenada, lo que modernamente se llama ideología.

Si detenemos la mirada en la sociedad esclavista griega podemos descubrir una de las claves en las que se edifica el espíritu educativo de occidente, el sisma de la palabra educación: a los esclavos se les instruía para cumplir con sus trabajos, se les amaestraba como productores de condiciones ideales donde los amos vivieran sin preocupaciones, a los hijos de los amos se les formaba para conducir la sociedad en todos los órdenes, de ahí que el camino de la educación se bifurca en instrucción y formación, los pobres se instruyen para ejecutar tareas programadas, los amos se forman para programar las tareas a ejecutar.

Los instructores se ocupan de enseñar las técnicas a los esclavos, en esa sociedad se necesitan operarios (a cambiado poco, todavía en la educación actual se instruyen operarios, sobre todo en educación, quizá esto explique la lentitud de los cambios en educación) que se “educaban” para servir, generalmente de la mano de  instructores salidos de la misma clase esclava.

Como hemos visto, la educación en tanto práctica societaria sufre los mismos vaivenes, de práctica libre y espontánea se tradujo, en la formación económica cultural esclavista, en educación clasista, de propiedad comunal pasó a propiedad privada, de educación para la vida emigró a educación para la reproducción de la sociedad, del colectivo educador a los grupos de clase reguladores, el control comunal dejó de ser y ahora el naciente Estado Esclavista puso las normas, los fines, las posibilidades, el perfil y las necesidades que ya no eran del común sino que estaban sujetas a la guiatura y expectancias del grupo hegemónico.

El ejercicio de la hegemonía de una clase dominante se convierte en el centro de gravitación de toda educación, en consecuencia, las diferentes FORMACIONES ECONÓMICO CULTURALES QUE SUBSIGUIERON (FEUDALISMO, CAPITALISMO) tuvieron en la educación la base fundamental para reproducirse y perpetuarse, es mediante la educación que se expresa la dominación velada, ocultando la intencionalidad en los currículos, presentándose como neutral y al servicio de todos.

 

 

1.3 Lo que sé no lo sé porque lo sé, lo sé porque lo siento

Conceptualizar a la educación pasa necesariamente por comprender que la tarea es  una acción más allá del ejercicio académico, son variados los conceptos, en verdad a veces lucen como justificaciones, sin embargo, podemos agruparlos en dos conjuntos: los conceptos de educación que sirven de explicación para ver como natural a la dominación (entre estos hay los “neutros” que pretenden hacernos ver a la educación como una tarea ciudadana que sirva para producir mejores condiciones de existencia individual)  y los que propugnan una educación liberadora.

Veamos algunas definiciones del campo de la dominación:

Rufino Blanco:

"Educación es evolución, racionalmente conducida, de las facultades específicas del hombre para su perfección y para la formación del carácter, preparándole para la vida individual y social, a fin de  conseguir la mayor felicidad posible".

Comte:

"La educación es la manera de aprender a vivir para otros por el hábito de hacer prevalecer la sociabilidad sobre la personalidad".

Dewey:

"La educación es la suma total de procesos por medio de los cuales una comunidad o un grupo social pequeño o grande transmite su capacidad adquirida y sus propósitos con el fin de asegurar la continuidad de su propia existencia y desarrollo".

Durkheim:

"La educación tiene por misión desarrollar en el educando los estados físicos, intelectuales y mentales que exigen de él la sociedad política y el medio social al que está destinado".

 

 

James, W:

"La educación es la organización de hábitos de acción capaces de adaptar el individuo a su medio ambiente y social".

Kerschensteiner:

"La educación consiste en distribuir la cultura, para que el hombre organice sus valores en su conciencia y a su manera, de acuerdo su individualidad".

Planchard:

"La educación consiste en una actividad sistemática ejercida por los adultos sobre los niños y adolescentes con el fin principal de prepararles para la vida que deberán y podrán vivir".

Si pretendiéramos discutir con cada uno de estos conceptos descuidaríamos la naturaleza de este trabajo, ahora bien, podemos sustraer un grupo de matrices que fundamentan el discurso opresor de la educación:

-       Evolución como cambio progresivo mediante el cual una generación se apropia de la cultura transferida por una generación adulta, que tiene como presupuesto, reproducir la sociedad.

-       Es una exigencia social, como tal, un mandato para que cada uno alcance la realización individual conservando la herencia que las generaciones adultas “generosamente” donan.

-       La finalidad es preparar a los educandos para la vida en la sociedad de clase que establece la educación, mediante un sencillo acto de instrumentación de valores  y creencias que deben producir como resultado un educando que refleje en la práctica su capacidad de adaptación al medio social en el que vive.

-       Organiza los hábitos, creencias y perspectivas que sujetan la continuidad social.

-       El proceso se da por transmisión de los paquetes culturales que en la Formación económico-cultural, son encargados a la escuela y demás órganos ideologizadores, pues se trata de establecer el mundo como incambiable.

1.4 Del otro lado de la calzada tenemos una afirmación:

Parafraseando a Freire: La educación es un espacio de reflexión y crítica, que partiendo del análisis de la realidad, la comprende en un proceso de aprendizaje mutuo, cuyo fin es transformar la realidad, por  tanto es un acto de permanente liberación, por consiguiente, cada actor alcanza no solo la transformación del mundo, sino también su propia transformación. Reflexión y  crítica se convierten en una unidad dialéctica que permite avanzar hacia la construcción de  una sociedad nueva.

Esto tiene como sustento:

“En verdad, si admitiéramos que la deshumanización es vocación histórica de los hombres, nada nos quedaría por hacer sino adoptar una actitud cínica o de total desespero. La lucha por la liberación, por el trabajo libre, por la desalienación, por la afirmación de los hombres como personas, como ‘seres para sí’ no tendría significación alguna. Esta, solamente es posible porque la deshumanización, aunque sea un hecho concreto en la historia, no es, sin embargo, un destino dado, sino resultado de un orden injusto que genera la violencia de los opresores y consecuentemente el ser menos” (FREIRE, 1985: 32-33).

 

Para concluir reflexionemos algunos detalles en lo que se sostiene la educación para la libertad:

- El carácter fundante del diálogo, pues nadie libera a nadie, todos seremos libres si estamos en comunión.

- La educación como un acto político, toda política es educativa, toda educación es política, en consecuencia, el educador y el educando deben abordar la realidad y posibilitar, mediante la construcción de conocimientos que la acción política posea los significados que permitan a los seres comprender lo real y actuar para cambiarlo.

- Aprender es conocer y conocer es aprender, en una dialéctica de lo simple el ser intercambia con el contexto, aprende de  él, construye en él, no desde la nada, sino transformando los propios contenidos  aprendidos en conocimiento, o desde el conocimiento aprende a liberarse.

- El carácter gnoseológico de los procesos de enseñar y aprender.

FREIRE, P. (1985): Pedagogía del oprimido. Buenos Aires: Siglo Veintiuno.

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